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Sin ningún alerta previo, según indicaron las fuentes sindicales, los dueños de la firma decidieron cerrar la planta en la ciudad y concentrar su producción en la provincia de Buenos Aires.
A media mañana del viernes, una escribana se presentó en la puerta de la fábrica para notificar el despido al turno tarde previo a su ingreso a trabajar. Mientras los trabajadores del turno mañana también eran informados del cese de su relación laboral cuando salían de completar su horario. A los restantes, algunos de licencia o vacaciones, los avisos llegaron vía telegrama enviado por WhatsApp.
En total, la empresa despidió a los 100 trabajadores bajo convenio del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos. Los 10 o 12 empleados fuera de convenio —supervisores y gerentes— no fueron alcanzados por la medida.
La planta cerraría sus puertas definitivamente tras cerca de 80 años de trayectoria.
Ante el cierre intempestivo, los trabajadores decidieron en asamblea montar una guardia respetando los horarios de los turnos habituales, con gazebo y carpa instalados frente a la planta. El objetivo es doble: visibilizar el conflicto y evitar que la empresa retire maquinaria del establecimiento.
"Vamos a cumplir los horarios de los turnos afuera de la fábrica. No queremos que nos saquen ninguna máquina porque la fábrica estaba para producir —hasta hoy de mañana estuvo produciendo", indicó el viernes Martín Gómez, delegado del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos de Gualeguaychú.
El sindicato también radicó una denuncia policial argumentando que la notificación por WhatsApp no tiene validez legal: hasta que no llegue el telegrama físico al domicilio de cada trabajador, estos siguen perteneciendo formalmente a la empresa.
"El lunes haremos la presentación en el Ministerio de Trabajo para que actúe lo más rápido posible y empecemos a ver qué quiere hacer la empresa con toda la gente y con la fábrica", anticipó Gómez.
Los 100 trabajadores de Union Bat despedidos acamparán frente a la fábrica todo el fin de semana
Sin ningún alerta previo, según indicaron las fuentes sindicales, los dueños de la firma decidieron cerrar la planta en la ciudad y concentrar su producción en la provincia de Buenos Aires.
A media mañana del viernes, una escribana se presentó en la puerta de la fábrica para notificar el despido al turno tarde previo a su ingreso a trabajar. Mientras los trabajadores del turno mañana también eran informados del cese de su relación laboral cuando salían de completar su horario. A los restantes, algunos de licencia o vacaciones, los avisos llegaron vía telegrama enviado por WhatsApp.
En total, la empresa despidió a los 100 trabajadores bajo convenio del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos. Los 10 o 12 empleados fuera de convenio —supervisores y gerentes— no fueron alcanzados por la medida.
La planta cerraría sus puertas definitivamente tras cerca de 80 años de trayectoria.
Ante el cierre intempestivo, los trabajadores decidieron en asamblea montar una guardia respetando los horarios de los turnos habituales, con gazebo y carpa instalados frente a la planta. El objetivo es doble: visibilizar el conflicto y evitar que la empresa retire maquinaria del establecimiento.
"Vamos a cumplir los horarios de los turnos afuera de la fábrica. No queremos que nos saquen ninguna máquina porque la fábrica estaba para producir —hasta hoy de mañana estuvo produciendo", indicó el viernes Martín Gómez, delegado del Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos de Gualeguaychú.
El sindicato también radicó una denuncia policial argumentando que la notificación por WhatsApp no tiene validez legal: hasta que no llegue el telegrama físico al domicilio de cada trabajador, estos siguen perteneciendo formalmente a la empresa.
"El lunes haremos la presentación en el Ministerio de Trabajo para que actúe lo más rápido posible y empecemos a ver qué quiere hacer la empresa con toda la gente y con la fábrica", anticipó Gómez.