Sábado 15 de julio 2017
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Zordán es el nuevo obispo de Gualeguaychú

En una  ceremonia que debió trasladarse al interior de la iglesia por la lluvia, se produjo la ordenación episcopal del nuevo guía de la grey católica de Gualeguaychú y el sur de Entre Ríos.“Ahora el Padre me llama, por medio de la Iglesia, para identificarme plenamente con Jesús-Sacerdote en el ministerio episcopal, y me une esponsalmente (promesa de matrimonio mutuamente aceptada) a esta ya querida Iglesia diocesana de Gualeguaychú”, afirmó el flamante obispo de la ciudad, monseñor Héctor Zordán, al concluir la celebración religiosa donde se produjo su ordenación episcopal.

Es que ayer fue uno de esos días que recordarán por mucho tiempo los miembros de la grey católica, una jornada que ni la lluvia pudo opacar: a las cuatro de la tarde, y presidida por monseñor Jorge Lozano, obispo consagrante, la Catedral se transformó en el escenario donde Zordán fue consagrado como máxima autoridad eclesiástica de la ciudad y el sur de Entre Ríos.

La idea inicial era realizar la misa en un escenario armado sobre calle San José, frente a la plaza San Martín, pero las inclemencias del tiempo impidieron ese montaje y fue la Catedral –que explotó de gente durante las dos horas de ceremonia– donde se produjo toda la liturgia.

Uno de los momentos más emotivos y, al mismo tiempo, solemnes de la ceremonia  fue cuando en silencio monseñor Lozano impuso sus manos sobre la cabeza de Zordán, acto que fue repetido por monseñor Sergio Fenoy, obispo de San Miguel, y monseñor Emil Paul Tscherrig, Nuncio Apostólico en Argentina, ambos obispos co-consagrantes de monseñor Zordán.

“Querido hermano Héctor. Hoy los obispos aquí presentes, por la imposición de las manos y la oración te agregaremos al Orden episcopal”, le dio la bienvenida Lozano al flamante obispo de Gualeguaychú.

“Los obispos no estamos llamados a desarrollar esta misión en soledad o con unos pocos. Debemos convocar a todos los bautizados a vivir como discípulos misioneros. Tu tarea consistirá en alentar a los sacerdotes a vivir como familia presbiteral, a los diáconos a ser fieles en el servicio, a los seminaristas a formar su corazón de pastor, a consagradas y consagrados a vivir con alegría su entrega a Jesús y los hermanos, a los catequistas para que ayuden a conocer y amar a Jesús, a los misioneros, a los movimientos a instituciones, a todos los agentes pastorales, a todas las comunidades educativas, a todos, a todos”, enumeró el obispo consagrante a Zordán, quién aceptó en ese momento el desafío mencionado.

También extendió su saludo fraternal José Alejandro Vernaz en representación a los laicos de la diócesis, que no son otros que todos los católicos que pertenecen a la comunidad que ahora Zordán guiará: “Estos queridos hermanos sacerdotes te necesitaban. También las comunidades de religiosas y consagradas junto a esta comunidad de fieles laicos, que reclamaban tu presencia. Aunque nos hemos mantenido fortalecidos y esperanzados en la oración, una vez más y por un buen tiempo, hemos estado experimentando un vacío por la carencia de un Pastor. Por todo esto, ¡qué bueno es tenerte entre nosotros!”, exclamó.

“Esta familia diocesana, integrada por los hermanos de los departamentos Gualeguaychú, Gualeguay, Ibicuy, Rosario del Tala, Uruguay, Victoria, te dan la más cálida y cordial bienvenida, con el deseo sincero de que siempre te sientas en casa”, sostuvo con emoción y fraternidad.

“Esta Iglesia diocesana tiene un largo camino recorrido: hace exactamente sesenta años que viene caminando, desde aquel 11 de febrero de 1957 en que fue creada; y en los últimos años ha realizado, como un acontecimiento particular de gracia, el ‘Camino de Asamblea diocesana’. Yo quiero sumarme a este caminar”, se comprometió Zordán ante la comunidad.

Y parafraseando a San Agustín, Zordán describió en una oración las emociones que despiertan en él esta consagración: “Me aterra y me asusta lo que soy para ustedes, pero me consuela lo que soy con ustedes”, sostuvo antes de concluir con lo que es, sin dudas, uno de los momentos más importantes de su vida: “A ustedes, gracias por haber venido y por compartir esta celebración; que Dios los llene de paz y de alegría en el encuentro con el Señor Resucitado”.