Juegos Panamericanos: Argentina sigue haciendo historia en Softbol y se llevó el oro

El Seleccionado Argentino de Softbol, con 12 entrerrianos en el plantel, y conducida por el paranense Julio Gamarci, superó Estados Unidos 5 a 0 en la Gran Final del certamen continental, y se alzó con la medalla de oro por primera vez

La Selección Argentina de Sóftbol Masculino sumó este jueves la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 al título mundial de esta disciplina que ganó en junio en la República Checa.


El equipo argentino, con un con un plantel que cuenta con la presencia de 12 jugadores nacidos en la provincia de Entre Ríos (11 de Paraná y 1 de Villa Clara), derrotó en la Final de los Panamericanos por 5 a 0 a Estados Unidos, otra de las potencias a nivel mundial de este deporte que solo es clasificatorio para los Juegos Olímpicos en su versión femenina.


Un dato que ejemplifica la superioridad de Argentina sobre Estados Unidos es que los norteamericanos no pudieron completar ni una sola carrera en los tres partidos que enfrentaron a ambas selecciones durante el campeonato, mérito no solo del brillante lanzador Huemul Mata sino también de los atentos jardineros y bases.


En la fase regular, los argentinos, dirigidos por el paranaense Julio Gamarci, se impusieron por 3 a 0 y en las Semifinales lo hicieron por un contundente 7 a 0 que hacía que los vigentes campeones del mundo fuesen los claros favoritos para colgarse el oro panamericano, como ratificaron el el resultado del duelo decisivo.


Argentina, que terminó invicta el torneo, pronto comenzó a cimentar su triunfo definitivo para bañarse en oro con dos carreras en la segunda entrada del jardinero derecho oriundo de la capital entrerriana, Santiago Carril, máximo anotador de Argentina en el Mundial, y del bateador Mariano Montero, nacido también Paraná.


Un error de los norteamericanos a la hora de llevar la bola a la primera base, seguido de un buen golpe del tercera base Juan Malarczuk, permitió una nueva carrera más para Argentina anotada por el segunda base Federico Eder durante la quinta entrada.


Los siguientes bateadores de Argentina ayudaron instantes después a sumar dos carreras más, completadas por el jardinero izquierdo Teo Migliavacca y el propio Malarczuk.


Con ello quedó sentenciada la gran final a falta de dos entradas por disputarse y ante la fiesta de los argentinos en las tribunas del estadio, que eran mayoría frente a los seguidores del conjunto norteamericano, silenciados por la superioridad de sus rivales.


Estados Unidos se había garantizado la plata al acceder a la gran final apenas dos horas antes al derrotar por 4-7 a México, que se quedó con la medalla de bronce.