La voz del Sur Entrerriano
Rosario vuelve a latir con un nuevo clásico entre Newell's y Central

Newell's y Central escribirán en el Coloso un nuevo capítulo del clásico rosarino. Otra tarde para alquilar balcones. Maxi Rodríguez será el hombre clave en la Lepra. Zampedri buscará aprovechar lo que tenga en los pies.

Febrero en Rosario y, como de costumbre, arde la ciudad. Sucede por las habituales temperaturas, pero esencialmente por el fervor y la sensación térmica que le pone el mundo futbolero a una ciudad que, como dicen autóctonos y foráneos, está enferma de fútbol y vive el clásico de una forma diferente al resto de los mortales del mundo. Hoy no será un día más en Rosario. Se vivirán horas especiales, de esas que se dan una vez cada tanto, pero que cuando sucede el ritmo de vida se aletarga, salvo en esos 90 minutos de fútbol en el que las pulsaciones se aceleran a ritmo estratosférico. Esta vez en el Coloso, Newell's y Central volverán a verse las caras. Motivo suficiente para que vibre la ciudad.

   Conjeturas sobre el clásico rosarino, una por cada habitante. Por eso intentar aventurar lo que futbolísticamente puede suceder es casi un juego de adivinanzas, amén de las cualidades de uno y otro equipo que debieran hacer valer para que el tránsito de las horas que irá desde las 19 hasta el momento del sueño reparador hacia el otro día sea realmente placentero. Por la intriga de cómo unos y otros vivirán esas largas horas, late la ciudad.

   Late indefectiblemente por el sólo hecho de ver 11 camisetas rojinegras de un lado y 11 auriazules del otro. Es que no hay un momento más esperado (por más que la previa conlleve instantes de una tensión si se quiere hasta desagradables), ni más deseado en el mundillo futbolístico rosarino que un clásico.

   En ese mar de conjeturas se incluyen, por supuesto, las obligaciones de uno y otro. O mejor dicho, quién carga con más peso en la mochila. Es tanta la vehemencia que se le pone a un partido de estas características, tanta la pasión y tanto el deseo, que la vieja frase que la obligación es siempre de los dos, se juegue donde se juegue y sin importar el cómo llegan, se instala de manera obligatoria. Por eso también, y lógicamente, late la ciudad. Pero tapar u ocultar el contexto en el que llega envuelto este partido no pareciera ser lo más adecuado.

   Central llega a este choque con la tranquilidad de haber producido un daño importante en la integridad futbolística y si se quiere institucional de Newell's después de aquella resonante victoria que logró ante la Lepra en un clásico de corte eliminatorio como lo fue el de cuartos de final de Copa Argentina en la desolada Sarandí. Con un aditamento que no es menor por cierto: esa victoria le valió al canalla para avanzar en un torneo que pocas semanas después lo vería campeón. Y con ese título bajo el brazo el equipo del Patón Bauza saldrá a jugar en un Coloso al que Newell's intentará aferrarse para sentirse con más peso que el rival, aunque es esa localía la que también pone a Newell's en una situación de mayores urgencias. Todo ese caldo de cultivo también colabora para que se acentúe lo que suele ocurrir en los clásicos: que lata la ciudad.

   Después, las bondades futbolísticas de uno y otro, un terreno en el que Newell's parece sacar una pequeña luz de ventaja. Es un hecho que este equipo de Héctor Bidoglio maneja un libreto totalmente distinto a aquel Newell's de Omar De Felippe. Ahora hay vértigo, más intensidad y otras intenciones sobre cómo complicar al rival, pero sobre todo está ese paraguas protector que parece haber abierto Maxi Rodríguez. Para el Coloso, ver a la Fiera nuevamente en un clásico también será especial. ¿Central? Maneja las mismas coordenadas del semestre pasado, aunque en este reinicio de competencia aparezca demasiado lejos aún de ese estilo más pulcro o más pulido con el que el Patón Bauza se ilusionó después de haber sumado los refuerzos. Newell's deberá demostrar con la pelota en movimiento esa supuesta ventaja futbolística que tiene sobre un equipo que deberá demostrar que con orden e inteligencia cuando pueda salir rápido de contra le alcanzará para extender la racha positiva.

   La inexperiencia y todas las ganas de un técnico y el ya largo rodaje del otro. Bidoglio es un debutante en clásicos en la máxima categoría y sabe que se juega mucho en esos 90 minutos. "Tengo muchísima responsabilidad", fue una de las frases más fuertes del DT rojinegro durante la previa, en un mano a mano con Ovación. A metros de él estará Bauza, para quien todo pinta que será su último clásico. Bauza en aquel clásico por Copa Argentina logró sacarse el lastre de no haber podido ganarle a Newell's como técnico canalla. Igual, difícilmente se conforme con eso. "El hincha siempre se acordará del título, pero no significa que me va a permitir todo. Mucho menos perder contra Newell's", graficó el Patón también en diálogo con este diario. Por la suerte que corran ambos entrenadores también latirá la ciudad.

   Newell's y Central. El Coloso. La vuelta de Maxi. La racha positiva del equipo de Arroyito. La presencia de Formica. La espera de Herrera en el banco. Las ganas de Bidoglio. La experiencia de Bauza. El reciente título del canalla. La sed de revancha de la lepra. Por todo eso y tantas otras cosas... Late la ciudad.(La Capital)

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