La voz del Sur Entrerriano
Bolsón de Pami: una lata de paté hace la diferencia entre las necesidades de una persona y un grupo familiar

Ocho y nueve productos, en su mayoría de medio kilo, hacen la diferencia del paupérrimo "bolsón" de Pami, que se le entrega a una persona o un grupo familiar. El hilo se corta por lo más delgado.

Desde el vamos, a ese grupejo de productos de cuarta línea, se los puede guardar en una bolsa pequeña porque nadan en un bolsón. 

LT41 fotografió el contenido de dos "bolsones", el primero denominado A, que se les da a las personas mayores de 70 años que se encuentran en una situación crítica y no perciben más de un haber mínimo. Al segundo se lo llama el bolsón B, y está destinado a jubilados y pensionados con una discapacidad determinada y con hijos menores de 18 años a su cargo.

¿Qué traen ahora? Un paquete de fideos guiseros, uno de soperos, un paquete de lentejas, una caja de puré de tomates, un litro de aceite, arroz, un pack de galletitas (de tres) y medio kilo de leche en polvo, para el caso de una persona. Si fuera correspondiente al bolsón B, le suman una lata de paté. Sí, eso hace la diferencia.

Estos bolsones están planificados por especialistas en nutrición. Y al parecer, esos nutricionistas opinaron que los jubilados no requieren para su alimentación yerba y ni harina. Es decir, quienes hacían pan casero o fideos ya no los tienen. Se joden, dicho en criollo.

Dicen que antes traía yerba, harina, atún o corned beef, arvejas en lata, postre en polvo, avena y lentejas. Ya no. Y se vuelven a joder.

De manera directamente proporcional, cada vez son más los jubilados que se anotan para recibir esta miseria; tantos, como los productos que el gobierno nacional les va quitando.