Miércoles 5 de septiembre 2018
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Entre Ríos fija una fecha de elecciones luego de 84 años

La última vez que eso pasó fue en 1934. Ahora quedó establecido que los entrerrianos van a elecciones, cada cuatro años, el “segundo domingo de junio”. Aunque el Ejecutivo puede optar también por la simultaneidad con las nacionales.

La reforma electoral abreviada que sancionó este martes la Cámara de Diputados le desata las manos al gobernador Gustavo Bordet para poder convocar a elecciones provinciales en forma separada a las nacionales.

Por un lado, deroga la modificación que impulsó en 2015 el entonces gobernador Sergio Urribarri sobre la Ley Castrillón (Nº 9.659, de internas simultáneas), fijando fecha de las PASO para el segundo domingo de agosto del año electoral. Sin esta modificación, no habría desdoblamiento: las elecciones provinciales sólo podrían ser en octubre, en simultáneo con las nacionales.

Por otro lado, el proyecto modifica la vieja ley electoral provincial Nº 2.988, del año 1934, que ordenaba votar en marzo, aunque permitía también la simultaneidad con las elecciones nacionales. Se trata de la norma que usó el entonces gobernador Jorge Busti para convocar a las elecciones provinciales del 18 de marzo de 2007. Sin esta modificación, Bordet sólo hubiera podido convocar para el “tercer domingo” de marzo.

Fecha

El proyecto del oficialismo, que había sido elevado al Senado hace un mes como parte de un acuerdo en el PJ, le delegaba al Poder Ejecutivo la facultad de fijar la fecha de elecciones en un rango temporal que iba entre los 30 y los 240 días previos a la finalización del mandato.

Esto es: Bordet podía definir la fecha de elecciones entre abril y noviembre. Podía, en suma, haber hecho lo mismo que Sergio Montiel en 2003, cuando aplazó todo lo que pudo la fecha de elecciones hasta llevarla al 23 de noviembre. Ese año, Eduardo Duhalde adelantó las elecciones presidenciales al 27 de abril, para entregar el poder el 25 de mayo, siete meses antes de la finalización de su mandato.

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Tras el acuerdo del oficialismo con Cambiemos, alcanzado la semana pasada, se limitó el margen de discrecionalidad del Gobernador, al fijársele la fecha en el “segundo domingo de junio”, que en 2019 es el 9.

En la sesión de este martes, el diputado radical Jorge Monge puso el acento en que, con esta última modificación, la reforma encuadraba en lo dispuesto por la Constitución Provincial, que impide delegar en el Poder Ejecutivo facultades propias de la Legislatura en materia electoral, penal y tributaria.

El legislador recordó que nunca el gobernador en Entre Ríos tuvo la facultad de elegir la fecha.

La Constitución de 1933, a través de una cláusula transitoria, dispuso que los mandatos de cuatro años iban a comenzar a partir del 1 de julio de 1935.

Por eso se hacían las aperturas de sesiones el 1 de julio, que tras la reforma constitucional de 2008 pasarían al 15 de febrero. Los períodos de gobierno empezaron los 10 de diciembre porque esa fue la fecha de la reapertura democrática en 1983.

En 1934, y en consonancia con la fecha de comienzo de mandatos el 1 de julio fijado por la Constitución del 33, la Legislatura dictó la ley de 2.988, que fijaba elecciones provinciales para el tercer domingo de marzo.

En el año 1961, se sanciona la ley 4.414 que introduce un agregado a la 2.988, facultando al Poder Ejecutivo para establecer un convenio de simultaneidad de las elecciones con la Nación.

Desde entonces, esas fueron las dos opciones electorales que tuvo la provincia: marzo o simultáneas con las nacionales.

Dos antecedentes

En Entre Ríos siempre se votó junto con las nacionales. Las excepciones fueron dos:

– Montiel. Amparado en la excepcionalidad del adelantamiento presidencial de Duhalde del 27 de abril, terminó llevando las elecciones al 23 de noviembre de 2003, como un modo de achicar lo más posible la transición y conservar poder.

– Busti. Convocó para el 18 de marzo de 2007 con el propósito de proteger a su delfín, Sergio Urribarri, de su competidor interno Julio Solanas. Si optaba por la simultaneidad con las nacionales en octubre, corría el riesgo de que Cristina Fernández pegara su boleta a la de Solanas, que en las elecciones de 2003 se había jugado por Néstor Kirchner, mientras Urribarri juntaba votos para Adolfo Rodríguez Saá; y Busti –que por entonces era el jefe del peronismo entrerriano- se mantenía prescindente en una provincia donde finalmente ganó con comodidad Carlos Menem.

Mayoría especial

Tras 84 años de vigencia de la ley de 1934, la reforma que esta semana establece una fecha electoral tiene su peso histórico. Aunque relativo: las reformas electorales en Entre Ríos no necesitan de una mayoría agravada. Y por eso están sujetas al interés de las circunstanciales mayorías simples.

El diputado Monge recordó que el peronismo se opuso en la convención reformadora de 2008 a exigir mayoría especial para las leyes electorales. El consenso buscado por Bordet para la sanción de esta reforma, fue en el sentido contrario al de los convencionales de su partido.  (Pablo Bizai/Pagina Política)