Lunes 10 de septiembre 2018
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El turno del juicio a “Coño” Martínez

El imputado por el homicidio de Estela Alberto está seriamente comprometido con las evidencias genéticas que existen en su contra. Permaneció prófugo de la Justicia y tras su detención en Brasil, fue trasladado a Gualeguaychú a fines de junio. Estuvo en la UP9, en la UP2 y ahora está en Gualeguay. En este momento, el joven de 23 años está declarando. “Yo no la mate, no la abuse y no le robe nada a Estelita”, aseguró. 

Sólo dos audiencias bastarían para juzgar al joven de 23 años por el homicidio de la mujer de 73 años que fue brutalmente atacada en la madrugada de la Navidad de 2014. Afronta una imputación de homicidio agravado y las partes acusadoras pretenden que sea condenado a prisión perpetua.

El 10 y 11 de septiembre, con la inclusión del juez de Concepción del Uruguay, Mariano Martínez, que reemplazará a Arturo Dumón que no estará presente por licencia, el Ministerio Público Fiscal a cargo de Lisandro Beherán, y el querellante Alfredo Vitale, que representa a la hermana de la víctima, tratarán de demostrar la culpabilidad del único detenido con la gran carga probativa que existe en el Legajo.

Martínez fue trasladado a Gualeguaychú a fines de junio luego de permanecer varios meses prófugo en Brasil. Primero fue alojado en la Unidad Penal Nº 9 “Colonia El Potrero”, pero habría intentado escapar del lugar y esto obligó a las autoridades penitenciarias trasladarlo a la Unidad Penal Nº2, que tiene una mayor seguridad, pero allí habría mantenido problemas de convivencia y se decidió llevarlo a la cárcel de Gualeguay.

“Coño” protagonizó un hecho en donde hubo robo, abuso sexual y homicidio. Su situación es muy comprometida, porque además de la gran cantidad de indicios que existe en el Legajo, habría una prueba genética que comprobaría su participación en la agresión sexual.

El homicidio de Estela Alberto (no se trata de femicidio porque el crimen no se comete por su condición de mujer) sucedió en la madrugada del 25 de diciembre de 2014. Ella había regresado a su casa en el barrio 348 tres horas después de la Nochebuena cuando Leandro “Coño” Martínez tocó la puerta de su casa. Según consta en la causa, esta mujer conocía al imputado porque en reiteradas oportunidades le brindó ayuda económica, pero lo que nunca pensó es que iba a ser capaz de agredirla física y sexualmente.

Apenas abrió la puerta, Martínez la golpeó con un elemento punzante en la cabeza, a la altura de la sien, que originó el inmediato desvanecimiento de la mujer de 73 años. Tras esto, la llevó hasta la cama y ahí la depositó mientras revisó toda la casa buscando cualquier elemento de valor. Luego, antes de irse, la abusó y le ocasionó lesiones genitales.

Cuando sus familiares regresaron a buscarla por la tarde, ya nadie contestó a la puerta. Solicitaron la presencia de la Policía para ingresar al departamento. Entraron por una ventana y encontraron a la mujer tendida sobre la cama y descubrieron manchas de sangre sobre las sábanas.

Fue llevada al Hospital Centenario y allí se constató el abuso, pero Estela Alberto murió a las 8 del día siguiente. El golpe que sufrió en su cabeza fue determinante y habría sido lo que ocasionó su deterioro hasta su fallecimiento.

El departamento B3, del sector 1 del Barrio Eva Perón, no tenía signos de violencia. No había puertas dañadas y no había desorden que llamara la atención, y esto llevó a los investigadores a la conclusión que la mujer conocía a su agresor. Se realizaron pesquisas en el barrio con los vecinos y de las testimoniales que tomó el por entonces fiscal del caso, Guillermo Biré (actualmente a cargo interinamente del Juzgado de Garantías de Gualeguaychú) se llegó al nombre de Leandro Martínez.

El médico forense, Marcelo Benetti, realizó el mismo 26 de diciembre la autopsia al cuerpo en la Morgue Judicial y gracias a este examen se confirmó el ataque sexual y se obtuvo el material genético que posteriormente se cotejó con el imputado. Esta es la principal prueba que incrimina a Martínez y que lo podría depositar 35 años en la cárcel.